El jengibre es un ingrediente clásico en muchas recetas, y además, tiene múltiples propiedades beneficiosas para nuestra salud. Originario del sureste asiático, el jengibre es una es una planta aromática  de la que se aprovecha su tallo subterráneo, utilizado desde hace más de 2000 años como ingrediente de la medicina tradicional.

Las propiedades del jengibre

Ginger

En el ámbito médico, el jengibre tiene grandes beneficios para el organismo al ser un potente antioxidante, además de ser antiinflamatorio y antiviral, siendo una solución efectiva para determinados problemas digestivos (favorece la digestión y evita los efectos secundarios relacionados con los problemas para absorber alimentos) o para los dolores menstruales.  También ayuda a mejorar la circulación sanguínea y actúa como relajante muscular y vasodilatador.

Además,el jengibre también tiene una interesante composición nutricional, siendo una excelente fuente de minerales como el selenio, el potasiohierromagnesio y zinc, sin olvidarnos de que también contiene vitaminas como la E y las del complejo B, sobre todo, ácido fólico. 

Por otro lado, en el plano gastronómico, el jengibre es un clásico en muchos platos y salsas gracias a su característico sabor y aroma picantes, sin olvidarnos de su importancia para tomárselo como infusión o para condimentar postres, como las características galletas de jengibre típica de la Navidad.

Cómo comprar el jengibre

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Lo ideal es comprar el jengibre fresco, intentando adquirir una raíz con la piel lisa y sin excesivas arrugas y con un aroma picante. Una vez que lo hemos comprado, deberemos guardarlo en una bolsa de plástico en el frigorífico o en el congelador. Recuerda que para consumirlo, tendrás que pelarlo o rallarlo. Si no quieres o no encuentras jengibre fresco, siempre puedes comprarlo molido en la sección de especias de tu tienda o supermercado.

Una idea para cocinar: Crema de zanahoria, calabaza y jengibre

Crema de zanahoria y jengibre

¿No sabes cómo utilizar el jengibre? No te preocupes, aquí te traemos una receta deliciosa ideal para esta temporada de finales del invierno, una crema de zanahoria, calabaza y genjibre. Para elaborarla, tendrás que tener a mano 4 zanahorias, 1/4 calabaza, 1 patata, 1 cebolla, 1 trocito de jengibre fresco o una pizca de jengibre en polvo, agua, sal marina y el siempre imprescindible aceite de oliva virgen.

La elaboración de esta crema es la mar de sencilla. Tan solo tiene que preparar un sofrito con todos estos ingredientes, cubrir de agua, y cocinar hasta que la verdura esté tierna. La pasamos por una batidora, y ya tenemos una rica crema para comer o cenar ¿Te animas a prepararla?