No es la primera vez que en Combi Catering advertimos sobre los riesgos que tiene consumir bollería industrial. Un producto que está demasiado presente en desayunos, meriendas, y que en verano se vuelve más habitual si cabe para meterlo en la bolsa de la piscina o de la playa.

  • Si por algo se caracteriza la bollería de origen industrial es por la alta cantidad de calorías concentradas en un escaso volumen. Calorías que derivan sobre de todo de los azúcares refinados y las grasas hidrogenadas (se utilizan para aportar solidez al producto), grasas trans…
  • Junto a la elevada presencia de grasas y azúcares, la bollería industrial no aporta proteínas, fibra, minerales o vitaminas. Es decir, comer bollería industrial no aporta nada beneficioso al organismo. Por contra, la bollería de origen industrial suele tener una elevada presencia de sodio, un mineral que deberíamos limitar en nuestra dieta para evitar que perjudique a nuestra salud.

  • Además, este tipo de productos contienen una alta presencia de aditivos, saborizantes y conservantes químicos.
  • También ha que destacar la adicción que provoca este tipo de productos, ya que nunca nos sacia, y además nos provoca un efecto placentero cuando los comemos. El azúcar ayuda a disminuir el  estrés al reducir el cortisol en sangre, lo que nos provoca esa sensación de placer al consumirlos.

comida saludable

Ante la opción de dar de merendar a los peques bollería industrial, opta por fruta, frutos secos, yogures… alimentos mucho más sanos y que aportan nutrientes al organismo. La bollería industrial, cuanto más lejos, mejor.